Eres, luego piensas

Lo Real es que ya eres libre; no tienes que conseguir ninguna libertad.

La mayoría de las teologías se pueden tirar a la basura.

Si puedes considerar la vida como una experiencia en sí misma, existiendo por sí misma, tú por lo menos habrás andado un pequeño camino acercándote hacia la verdad de tu ser.

Pienso, luego existo… Pienso luego existo?, quién piensa?, qué piensa? Y qué pensamiento te puede dar el significado de que yo soy lo que soy? Nunca podrías pensar lo que eres. Eres, luego piensas. Al revés de como decía Descartes.

El poder de la intuición

El buscador debe conseguir hacerse amigo de su mente, compañero astuto pero instrumento imprescindible en la realización del ideal.

Alcanzar la intuición es alcanzar un nivel muy profundo en nuestro interior. En ese nivel, las vibraciones sutiles que existen en toda la humanidad se sintonizan con todas las vibraciones a su alrededor… Ese sintonizar es la intuición.

La verdadera intuición no es ni intelectual ni emocional: está más allá de ambas cualidades. Pero el intelecto y las emociones juegan su papel, son los instrumentos a través de los que se representa la intuición. Podemos utilizar la analogía de una flauta. La flauta con sus agujeros (para las variaciones) puede considerarse como nuestra naturaleza emocional. El intelecto es el bello aliento de aire que fluye a través de ella.

Con el diez por ciento de la mente que utilizamos podemos concebir sólo una parte del vasto continuo que se extiende desde el átomo primordial al más alto desarrollo del intelecto y, aún más, al total desplegar del valor espiritual del hombre. Cuando con nuestras mentes limitadas pensamos en el hombre como una totalidad, o pensamos en el reino animal, el reino vegetal o el reino mineral, sólo vislumbramos una pequeña porción de este vasto continuo.

Al ser la mente limitada, no puede concebir la realidad en su forma más verdadera. Uno tiene que ir más allá de los límites de la realidad relativa para conocer y experimentar la realidad. Ahí es donde la experiencia se experimenta a sí misma: el pasado no es, el presente no está ahí y no hay futuro.

 

 

El mundo real está más allá de la mente

Pregunta: En varias ocasiones se ha planteado la cuestión de si el universo está sujeto a la ley de la causalidad o si existe y funciona fuera de esa ley. Usted parece defender la idea de que no tiene causa, que todo, por pequeño que sea, carece de causa, que surge desaparece sin razón alguna.

Maharaj: Causalidad significa sucesión en el tiempo de hechos que ocurren en el espacio, tanto en el espacio físico como en el mental. El tiempo, el espacio y la causalidad, son categorías mentales, que surgen y desaparecen con la mente.

P: Entonces mientras opere la mente, la causalidad es una ley válida.

M: Como todas las cosas mentales, la llamada ley de causalidad se contradice a si misma. Nada en la experiencia tiene una causa particular; la totalidad del universo contribuye a la existencia de incluso la cosa más pequeña; nada podria ser como es, ni el universo no fuera como es, cuando el origen y el fundamento de todas las cosas es la única causa de todas las cosas, hablar de causalidad como una ley universal es erróneo. El universo no está limitado por su contenido, puesto que sus potencialidades son infinitas; además es una manifestación o una expresión de un principio fundamental y totalmente libre.

P: Sí, puedo entender que hablar de una cosa como la única causa de otra cosa no es correcto. Pero en la vida real invariablemente iniciamos cualquier acción con vistas a lograr un resultado.

M: Si, hay mucha actividad de ese tipo debido a la ignorancia. Si la gente supiera que nada puede ocurrir a menos que todo el universo lo haga ocurrir, conseguiría mucho más con mucho menos gasto de energía.

P: Si todo es una expresión de la totalidad de las causas, cómo podemos hablar del propósito de una acción dirigida a un logro?

M: La propia urgencia de lograr algo también es una expresión de la totalidad del universo. Simplemente muestra que el potencial de energía ha surgido en un punto determinado. Lo que le hace a usted hablar de causalidad es la ilusión del tiempo. Cuando el pasado y el futuro se ven en el ahora atemporal, como partes de un patrón común, la idea de causa y efecto pierde su validez y en su lugar aparece la libertad creativa.

P: Sin embargo yo no puedo imaginar cómo algo puede ocurrir sin tener una causa. digo que una causa

M: cuando digo que una cosa no tiene causa, quiero decir que puede existir sin una causa particular. Su propia madre no era necesaria para que usted naciera; podría haber nacido de cualquier otra mujer. Pero no podría haber nacido sin el sol y la tierra. Incluso éstos no podrían haber causado el nacimiento de usted sin el factor más importante: su propio deseo de nacer. Es el deseo lo que produce el nacimiento, lo que da nombre y forma. Lo deseable es imaginado y querido y se manifiesta como algo tangible o concebible. Y así es como se crea el mundo en que vivimos, nuestro mundo personal, que vemos a través de la red de nuestros deseos, divididos en dolor y placer, bueno y malo, interno y externo. El mundo real está más allá del alcance de la mente. Para ver el universo como es, tiene usted que ir más allá de esa red. No es difícil hacerlo ya que la red está llena de agujeros.

P: Qué son esos agujeros? Y cómo se pueden encontrar?

M: Observe la red y sus muchas contradicciones. A cada paso ustedes hacen y deshacen. Quieren paz, amor, felicidad, y no cesan de crear dolor, odio y guerra. Quieren longevidad y abusan de la comida, quieren amistad y explotan a los demás. observe su red hecha de tales contradicciones y elimínelas, el hecho de verlas hará que desaparezcan.

P: Dado que el que yo vea las contradicciones las hará desaparecer, no existe una unión causal entre el hecho de verlas y su desaparición?

M: La causalidad, incluso como concepto, no se aplica al caos.

P: Hasta qué punto el deseo es un factor causal?

M: Es uno entre muchos . Para cada cosa existen innumerables causales. Pero el origen de todo es la Posibilidad Infinita, la Realidad suprema, que está en usted y vierte su poder, su luz y su amor en cada experiencia. Pero este origen no es una causa y ninguna causa es un origen. Por eso, yo digo que todo es incausado. Usted puede intentar averiguar cómo sucede una cosa, pero no puede saber por qué una cosa es como es. Una cosa es como es porque el universo es como es.

 

Traigo el universo dentro de mí

Todo lo que parece real es completamente irreal; aquello que os parece irreal es pura realidad.

El Ser es indefinible, inefable, incomparable, inabarcable más allá de todas las palabras, pero experienciable.

Repitiendo de nuevo, esto es conocer que Yo existo. Y cuando puedas verdaderamente decir (no me refiero al pequeño ego que sólo habla de tonterías, que está siempre molestando alrededor) “Yo existo”, conocerás el significado de ti mismo, de ese eterno Yo que eres tú y nadie más.

Nada más existe en el universo. Sólo Tú existes. Y en el decir «Yo existo» encuentro que la totalidad del universo existe en mí. Ninguna separación.

Porque traigo al universo dentro de mí puedo verdadera mente levantarme y decir: Yo existo porque soy la Divinidad misma, y nada puede existir, excepto la Divinidad, en sí mismo.

No pienses que has realizado algo, porque la realización no tiene nada que ver con el pensamiento. Todo pensamiento está formulado por la imaginación de uno, por la creación de un pensamiento que se combina a sí mismo con otro pensamiento pensando que está creando un nuevo pensamiento. No es así. La realización es otra cosa. Real-i-zación: Yo real sin cesar. Eso es la realización.

 

Señales en un camino sin camino

Del silencio, al silencio. Eternamente el silencio. Camino, caminante y fin del camino se funden en unidad, dando paso a la experiencia

Cuando dices: Vengo de Dios y vuelvo a Dios» lo estás midiendo con las unidades de tu propia mente, que sólo puede pensar en las unidades de tiempo y espacio. Más allá del tiempo y del espacio no se va ni se viene: estás allí.

Las señales están ahí, pero no es necesario verlas o conocerlas. Tú todavía estás en el camino, un camino sin camino. Se trata solo de limpiar toda la suciedad que se ha a tu alrededor es como bañarse. Una vez que te has lavado la suciedad, estás limpio, puro y desnudo como un niño inocente…, sin gimoteos ni caprichos.

Mientras vas por la vida, los obstáculos se cruzarán por tu camino, pero no seas pusilánime: tienes a la mayor fuerza contigo! La fuerza de la Divinidad está contigo y reside en ti, y la Divinidad actúa. No llega con un martillo o con una cuerda para atar te y tirarte. El tiene sus maneras de enseñarte el camino.

Muchas veces te encontrarás con que tienes un problema y de repente vas y coges un libro, lo abres en una página, lees un pasaje y cambia totalmente tu actitud. Así también opera esa fuer za de la Divinidad que reside en tu interior.

 

El árbol entero está en la semilla

La unidad no significa uniformidad. Nuestras impresiones son nuestra individualidad aparente. No se trata de que perdamos nuestra individualidad, sino nuestra percepción de esa individualidad.

Al intentar destruir los samskaras, estás añadiendo más samskaras. Lo que hay que hacer es refinarlos. Al alcanzar un determinado punto de refinamiento se produce una gran tranquilidad y los samskaras se desprenden y se vuelven uno con sus elementos originales, que son indestructibles. Esto es lo que hace que el universo continúe, por eso es eterno. Esos samskaras, esos valores de vida rayásicos o sátvicos, no tienen comienzo y, por lo tanto, no tendrán fin. Pero al refinarlos completamente se des- prenden de nosotros y sólo la luz pura permanece.

Siempre estamos creando a Dios. Estamos siempre tirando de esa energía pura, esa experiencia pura que se experimenta a sí misma. Estamos tirando de esa energía pura a través de las sucias capas de nuestra mente e intentamos interpretar esa pureza a de nuestra suciedad (samskaras). Por ello, algunos filósofos dicen que el hombre crea a Dios de acuerdo con sus propias concepciones.

Los elementos de los samskaras, que son de una materia muy fina, se desintegran más allá de las partículas subatómicas y fluyen a las áreas donde son más necesitados. Así, estas finas corrientes permanecen durante la fusión final entre el individuo y lo universal, entre el hombre y Dios. Aquí ocurre un proceso distinto: el árbol entero existe en la semilla y la semilla existe en el árbol. Estas finas corrientes no tienen un homólogo a su nivel en el que desintegrarse. Por lo tanto, estas finas corrientes revierten al estado de semilla, el individuo es finalmente liberado y ti te haces uno con Dios. Esa es la unidad de la consciencia. Esa es la unificación entre el hombre y Dios.

Estamos tratando de deshacernos de ideas preconcebidas, doctrinas y creencias ciegas de las que no sabemos nada, para apuntar al valor experimental real de la vida, donde lo más puro de lo puro, el yo espiritual, se experimenta en su inocencia total.

 

Coloreamos cuanto vemos

La mente todo lo contiene: es tu ego el que crea la separación.

El mayor obstáculo en el camino hacia la Divinidad o en hacerte uno con la Divinidad es aquello que llamamos nuestra mente.

No eres consciente de tu memoria, porque si fueses consciente de tu memoria serías el observador de la memoria. Entérate de esto muy bien, muy bien, No eres consciente de tu memoria porque la consciencia y la memoria no pueden existir juntas nunca. Revives tu memoria en el espacio que has creado, y al vivir memoria en ese espacio has empujado la consciencia a un lado.

Los estándares de medida del intelecto están basados normalmente en pensamientos circulares, ideas preconcebidas o asociación de ideas. Utilizando éstas, el intelecto puede evaluar, pero no es autosuficiente. Como los sentidos, es sólo un instrumento. Es como una bombilla que no podría iluminarse si no fluyera por ella la corriente eléctrica. El intelecto depende siempre de ese poder que le viene desde esa fuente que reside en tu interior y que le aviva.

Coloreamos todo lo que vemos de acuerdo con nuestras mentes Para ver la perfección en todo, uno tiene que ir más allá de la mente, más allá del nivel de pensamiento.

 

Harás lo adecuado de forma natural

El ser humano se apoya en el discernimiento como trampolín para zambullirse en la piscina olímpica de su unidad.

La madurez mental la consigues cuando has desarrollado el discernimiento, cuando puedes ver algo como un todo en su valor total. La persona mentalmente madura apreciará algo del valor total del objeto, pero la persona autorrealizada no sólo verá el valor total del objeto, sino que también se unificará con él y experimentará su totalidad en esa unidad.

Pueda yo elevarme por encima de estos fallos, pueda yo refinar estos pensamientos hasta el nivel donde hay una mayor claridad y así pueda no diferenciar entre el hombre y Dios!

La discriminación no es otra cosa que aplicar el sentido común, y ese es un nivel. Pero hay otros niveles, como la intuición. Ese es el mejor, el que te dará la verdadera respuesta, esa voz interior. Si uno la desarrolla a través de la meditación, entonces no quedan elecciones. Harás lo adecuado de forma natural, porque a través de la meditación has creado un mayor control sináptico entre la parte pensante de tu cerebro, el hemisferio izquierdo, y la parte intuitiva, el hemisferio derecho.

La discriminación no significa que tengáis que ser indiscriminados. Elegid lo mejor que podáis, pero al hacerlo discriminad de tal forma que no os hagáis daño a vosotros ni a los demás.

 

 

Tú no creas los canales

Lo que nos separa de la unidad que en realidad somos es la fragmentación de nuestros pensamientos, siempre atentos al cambio, nunca conscientes de aquello que se expresa en todo.

Cuando un ser humano alcanza el estado de consciencia pura se siente totalmente integrado consigo mismo. Y cuando se sien- te totalmente integrado consigo mismo, siente que todo esto no más que Uno y que no existe separación.

Nosotros no condenamos al pecador; condenamos el pecado y, al condenarlo, intentamos mostrar cuál es el camino correcto. El camino correcto llevará a crear un equilibrio, a crear esa integración que es autorrealización, y la autorrealización es darnos cuenta de Dios.

Amor es el resultado. alegría es el resultado… fe es el resultado… de buscar profundamente en el interior.

Los pensamientos han de ser dirigidos adecuadamente en sus canales apropiados, lo que significa establecer una sintonía entre esa fuerza y ese poder que reside en ti. No crees canales esos canales ya existen. Solamente tienes que sintonizar la mente con el espíritu para formar un continuo, una totalidad.

 

Naciste para gozar

El sufrimiento sólo existe cuando comparamos el presente con el pasado o con el futuro. Nunca si vivimos la unidad del instante.

Incluso para comer pan os hace falta ayuda externa: un cuchillo para cortarlo en rebanadas. Todo requiere de una fuerza externa. Aun así, en algún momento tendréis que cuenta de que la fuerza externa y la fuerza interna son la misma. Cuando llega esa consciencia desaparece toda fricción, porque la causa de todos los problemas es la dualidad.

La mente ha esperado mucho o poco de la otra persona, pero si no hay expectativas entonces el amor nunca traería sufrimiento.

Cuando cesan las ideas preconcebidas, todos los sufrimientos se alivian.

A través de su calor el sol extrae vapor de agua que se convierte en nubes y hace que el día oscurezca aquí abajo. Hace que tengamos mal tiempo. Podemos acaso llamar a las nubes malas porque bloquean al sol? No: de la misma manera definimos el bien y el mal, la perfección y la imperfección en todas las cosas.

No has nacido para ser miserable. No has nacido para sufrir. Eres el hijo del gozo, creado en el gozo, por el gozo. Cuando fuiste concebido, qué hicieron tus padres? Copularon. Y no fue esto, de alguna manera, una acción de gozo para ellos? Pudo haber sido el gozo del amor o pudo ser el gozo de la lujuria, pero la esencia del gozo estaba ahí cuando fuiste concebido.