Un detector de billetes con el que viajar tranquilos

Si ya de por sí tenemos miedo a que nos puedan engañar en nuestro país, no os quiero ni contar el temor que se nos presenta cuando tenemos que viajar. Hay mucha gente a la que le gusta conocer sitios nuevos, pero siempre le puede el temor a que le puedan robar o engañar, sobre todo cuando se trata de gente que viene de pueblos pequeños a la que las grandes ciudades le llegan a dar incluso pavor. No están hechas a tanta gente ya que vienen de pueblos de muy pocos habitantes, y el hecho de subir por ejemplo en metro les resulta incluso peligroso, suelen llevar el dinero escondido y bolsos casi atados al cuerpo. Y ya no solo se trata de que les puedan robar también llegan con el miedo de que les puedan meter algún que otro billete falso, un miedo colectivo que alerta cada día a más ciudadanos en pro de no perder el valor de su dinero.

Como todos sabemos  son muchos los falsificadores que intentan un día sí y otro también hacer dinero falso, lo malo de todo es que cada día se esfuerzan más y cuestan más de identificar. Hay casos en los que ni los propios expertos han podido verificar si se trataba de un billete falso o no, tan reales los hacen que cuesta un trabajo muy grande poder saber si los pueden utilizar. Y claro no se puede vivir con el miedo continuo de no saber si en ese momento llevas uno en el monedero, por eso son muchas las tácticas que nos han ido enseñando a lo largo de estos años, hay quienes los intentan detectar con la uña y el simple tacto, otros lo hacen mediante un rotulador, y los menos avispados o más precavidos hacen todo lo posible por tener en su poder una maquina detectora de billetes falsos. Son muy populares en un montón de tiendas en las que solo con pasar el billete se aseguran que llega a ser válido, tanto es así que hoy en día podemos incluso comprarlos para un uso más personal, detectores que podemos llevar en el bolso y comprobar cualquier billete que creamos que puede ser falso. Sin duda una venta acertada que hace que mucha más gente pueda viajar tranquila sabiendo que al final su dinero de una forma o de otra se encuentra de forma segura.

Un negocio que prospera

El ser emprendedora es algo que llevo en la sangre, mis abuelos lo fueron y mis padres también y lejos de querer quedarme con el negocio familiar decidí poner uno por mi cuenta y riesgo, el ser emprendedora es lo que implica el arriesgarte para poder ganar. Me decidí por una agencia de viajes, aunque al principio a nadie de los míos les pareció bien porque pensaban que estaba abocado al fracaso hice verles que desde luego no iba a ser así. Ellos me decían que con la crisis la gente ya no viajaba tanto, que no iba a vender tantos viajes como pensaba y así empezaron a intentar crearme un montón de dudas e inseguridades que desde luego no lograron hacerme ver, ya que estaba tan segura de que funcionaria que me tiré de cabeza a la piscina. La verdad que no hay más que ver las playas en verano, sin duda la crisis no ha hecho que muchas familias den de lado a sus vacaciones, quizás han rebajado los días eso sí, en vez de quince días una semana y en vez de una semana tres o cuatro días, pero está claro que siguen saliendo.

El local ya lo tenía preparado tan solo era cuestión de tiempo el preparar todo lo necesario, en primer lugar enseguida me dispuse a comprar expositores que me hicieran resaltar todos los folletos que quería que estuvieran más a la vista, para más informacion busqué en internet ideas que me hicieron elegir expositores que me vinieron estupendos y así un montón de cosas hasta que pude tener mi agencia montada. A pesar de sus malos augurios (siempre pensando en mi bienestar eso por supuesto) han podido comprobar por ejemplo esta semana Santa pasada que acaba de terminar como la gente no ha querido perderse ni una profesión y ha elegido el mejor hotel de la ciudad, como un montón de familias ha solicitado mis servicios para encontrar una buena casa rural barata y como el resto han querido disfrutar de la playa y el sol en apartamentos a pie de playa a muy buenos precios.

A pesar de la crisis y de lo mal que muchas familias lo han pasado debemos reconocer que no todo el mundo se queda sin sus días de descanso, y que cogiéndolo con tiempo se pueden llegar a encontrar ofertas muy buenas con las que poder disfrutar unos cuantos días.