El ser humano se apoya en el discernimiento como trampolín para zambullirse en la piscina olímpica de su unidad.

La madurez mental la consigues cuando has desarrollado el discernimiento, cuando puedes ver algo como un todo en su valor total. La persona mentalmente madura apreciará algo del valor total del objeto, pero la persona autorrealizada no sólo verá el valor total del objeto, sino que también se unificará con él y experimentará su totalidad en esa unidad.

Pueda yo elevarme por encima de estos fallos, pueda yo refinar estos pensamientos hasta el nivel donde hay una mayor claridad y así pueda no diferenciar entre el hombre y Dios!

La discriminación no es otra cosa que aplicar el sentido común, y ese es un nivel. Pero hay otros niveles, como la intuición. Ese es el mejor, el que te dará la verdadera respuesta, esa voz interior. Si uno la desarrolla a través de la meditación, entonces no quedan elecciones. Harás lo adecuado de forma natural, porque a través de la meditación has creado un mayor control sináptico entre la parte pensante de tu cerebro, el hemisferio izquierdo, y la parte intuitiva, el hemisferio derecho.

La discriminación no significa que tengáis que ser indiscriminados. Elegid lo mejor que podáis, pero al hacerlo discriminad de tal forma que no os hagáis daño a vosotros ni a los demás.

 

 

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