Lo que nos separa de la unidad que en realidad somos es la fragmentación de nuestros pensamientos, siempre atentos al cambio, nunca conscientes de aquello que se expresa en todo.

Cuando un ser humano alcanza el estado de consciencia pura se siente totalmente integrado consigo mismo. Y cuando se sien- te totalmente integrado consigo mismo, siente que todo esto no más que Uno y que no existe separación.

Nosotros no condenamos al pecador; condenamos el pecado y, al condenarlo, intentamos mostrar cuál es el camino correcto. El camino correcto llevará a crear un equilibrio, a crear esa integración que es autorrealización, y la autorrealización es darnos cuenta de Dios.

Amor es el resultado. alegría es el resultado… fe es el resultado… de buscar profundamente en el interior.

Los pensamientos han de ser dirigidos adecuadamente en sus canales apropiados, lo que significa establecer una sintonía entre esa fuerza y ese poder que reside en ti. No crees canales esos canales ya existen. Solamente tienes que sintonizar la mente con el espíritu para formar un continuo, una totalidad.

 

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