Del silencio, al silencio. Eternamente el silencio. Camino, caminante y fin del camino se funden en unidad, dando paso a la experiencia

Cuando dices: Vengo de Dios y vuelvo a Dios» lo estás midiendo con las unidades de tu propia mente, que sólo puede pensar en las unidades de tiempo y espacio. Más allá del tiempo y del espacio no se va ni se viene: estás allí.

Las señales están ahí, pero no es necesario verlas o conocerlas. Tú todavía estás en el camino, un camino sin camino. Se trata solo de limpiar toda la suciedad que se ha a tu alrededor es como bañarse. Una vez que te has lavado la suciedad, estás limpio, puro y desnudo como un niño inocente…, sin gimoteos ni caprichos.

Mientras vas por la vida, los obstáculos se cruzarán por tu camino, pero no seas pusilánime: tienes a la mayor fuerza contigo! La fuerza de la Divinidad está contigo y reside en ti, y la Divinidad actúa. No llega con un martillo o con una cuerda para atar te y tirarte. El tiene sus maneras de enseñarte el camino.

Muchas veces te encontrarás con que tienes un problema y de repente vas y coges un libro, lo abres en una página, lees un pasaje y cambia totalmente tu actitud. Así también opera esa fuer za de la Divinidad que reside en tu interior.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *